El presidente del PRI y senador Alejandro Moreno Cárdenas lanzó una alerta que debería sacudir a todo el ecosistema tecnológico mexicano:
en solo los primeros seis meses del año, México sufrió más de 40 mil millones de intentos de ciberataques.
Y con esa cifra como bandera, encabezó la instalación de la nueva Comisión de Ciberseguridad del Senado, que ahora preside.
Durante el evento, Moreno subrayó que el cibercrimen global ya cuesta más de 10.5 billones de dólares anuales, afectando economías, infraestructuras críticas y la privacidad de millones de ciudadanos. En sus palabras, “México no puede quedarse rezagado frente a las invasiones digitales que vulneran instituciones y manipulan la realidad con un clic”.
🧭 Una estrategia vieja para un mundo nuevo
La Comisión parte de un punto crucial: la Estrategia Nacional de Ciberseguridad, vigente desde 2017, ya está obsoleta.
En ese entonces, las amenazas eran diferentes: ransomware apenas emergía, la IA generativa no existía en la agenda y los ataques a infraestructura crítica eran la excepción, no la norma.
Hoy, los ciberataques no distinguen entre gobierno, empresa o ciudadano.
Pero, según expertos, el plan propuesto por la nueva comisión parece quedarse corto si no se acompaña de una ejecución real, presupuesto y perfiles técnicos especializados.
🧩 Lo que propone la nueva Comisión
El equipo liderado por Moreno Cárdenas plantea cinco ejes de acción:
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Actualizar la Estrategia Nacional de Ciberseguridad.
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Crear un anteproyecto de Ley General en la materia.
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Fortalecer las capacidades institucionales del Estado.
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Proteger las infraestructuras críticas nacionales.
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Fomentar la colaboración entre gobierno, iniciativa privada, academia y sociedad civil.
Sobre el papel, la ruta suena correcta.
Pero el gran reto está en pasar del discurso político al despliegue técnico.
México ya ha tenido planes similares —documentos bien escritos pero con poca aplicación práctica, falta de coordinación entre dependencias y escasez de talento especializado dentro del gobierno.
⚙️ La ruta que debería seguir México
Los países que han avanzado en este tema (como Estonia, Israel o Singapur) apostaron por un enfoque integral:
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Centros nacionales de respuesta a incidentes activos 24/7.
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Colaboración real con empresas privadas y comunidades técnicas.
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Educación en ciberseguridad desde niveles básicos.
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Y sobre todo, profesionales con experiencia técnica dirigiendo las estrategias, no únicamente perfiles políticos.
Si México quiere reducir su vulnerabilidad digital, la nueva comisión no solo debe legislar: debe operar con visión estratégica y técnica.
Necesitamos menos discursos y más SOCs, menos comisiones y más detección temprana, menos leyes que no se aplican y más infraestructura segura.
🧠 En conclusión
La creación de la Comisión de Ciberseguridad del Senado es una señal positiva: el tema por fin llega al nivel político que merece.
Pero también es un recordatorio de que el tiempo corre más rápido que los trámites legislativos.
Mientras los atacantes automatizan y la IA amplifica las amenazas, el país necesita pasar de la reacción a la prevención digital sostenida.
Porque, en ciberseguridad, llegar tarde equivale a no llegar.